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El expresidente de Pescanova Manuel Fernández de Sousa (d), junto a los máximos responsables de la empresa entre 2009 y 2013, se sienta en el banquillo de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares (Madrid) donde este lunes comienza el juicio con 19 acusados, numerosos testigos y peritos, casi siete años después de la quiebra del grupo Pescanova. EFE/Fernando Alvarado POOL

El fiscal acusa a Pescanova de ‘esquema piramidal’ y ’embrollo societario’

El juicio a la antigua cúpula directiva del grupo Pescanova comandada por Manuel Fernández de Sousa se ha retomado este lunes con duras críticas del fiscal, quien ha repasado el “esquema piramidal” y el embrollo societario utilizados para maquillar la deuda insostenible de la firma.


Después de que el procedimiento se aplazara cerca de tres meses debido a la covid-19, la Audiencia Nacional ha acogido una nueva sesión de este juicio, que encara su recta final esta semana, ya que está previsto que el próximo jueves quede visto para sentencia.

El fiscal del caso, Juan Pavía, ha cuestionado las maniobras de la cúpula de Pescanova para esconder cómo crecía su deuda hasta niveles impagables, por encima de los 3.500 millones de euros en 2013, y ha discutido las alegaciones de varios de los acusados en las que dicen no haber sido conocedores de la situación.

Además, ha recordado que Fernández de Sousa “vendió sus acciones cuando pocos conocían la verdadera situación de Pescanova” en una operación por la que ingresó más de 27 millones de euros, evitando así “una pérdida de más de 15 millones”, según las pruebas periciales realizadas.

También ha enfatizado que el engaño pretendía extenderse en el tiempo en una especie de huida hacia adelante, y que fueron dos miembros del consejo de administración a los que el entonces presidente de la empresa gallega reveló el delicado estado de sus cuentas para solicitar su apoyo financiero lo que acabó por dinamitarlo todo a finales de febrero de 2013.

Ha apuntado, asimismo, que Fernández de Sousa situó por aquellos tiempos “seis millones de euros fuera de la jurisdicción española” con una transferencia a un banco portugués.

El método escogido para hacerla efectiva fue un traspaso de fondos en el que estuvieron involucradas de alguna manera las sociedades Kiwi, Sodeco y Quinta do Sobreiro, y con el que el dinero quedaba en manos de su mujer y dos de sus hijos.

“La operación demuestra la confusión que había entre las sociedades, que eran intercambiables. Lo importante era que fueran indistinguibles”, ha insistido Pavía, quien ha hecho hincapié en que todas ellas trabajaban “siempre con los dos mismos bancos: Etcheverría y Sabadell”.

El fiscal ha señalado que el auditor (BDO) “era consciente” de las irregularidades y de la “inversión ruinosa” que derivó en una dependencia excesiva de financiación externa, hasta el punto de que la compañía acabo recurriendo “a un esquema piramidal”.

Ha lamentado, asimismo, no haber podido contar con la declaración del que fuera presidente del comité de Auditoría de Pescanova, Robert Albert Williams, pese a las peticiones elevadas a las autoridades de Sudáfrica para responder a sus preguntas.

La antigua cúpula de la compañía gallega es acusada de los delitos de falseamiento de cuentas anuales, falseamiento de información económica y financiera, estafa, alzamiento de bienes o blanqueo de capitales, insolvencia punible, falsedad en documento mercantil, uso de información relevante e impedimento de la actuación del organismo superior.