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La nueva normalidad

Gema González

Hasta que el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, no nos introdujo la terminología de “nueva normalidad”, muy pocos podíamos saber de qué estaba hablando o en qué iba a consistir nuestra vida cotidiana en las próximas semanas.

Sánchez nos ha contado en qué va a consistir la desescalada, que se va a realizar en cuatro fases y que la última fase será cuando recuperemos la nueva normalidad. Más que de una vuelta a nuestra vida anterior al coronavirus, parece que estamos hablando de películas de ciencia ficción y de encuentros en la tercera o cuarta fase. Lo que sigo sin entender es porque a las cosas hay que llamarlas por otro nombre.. y por qué Sánchez no ha hablado simple y llanamente de un plan para recuperar la normalidad. A secas. No es la primera vez que el gobierno utiliza eufemismos o frases pomposas para describir la realidad o describir que entramos en la desescalada en lugar de descenso, que da la sensación de que sin quererlo has subido al Everest y ahora toca bajarlo.

En fin, dejando aparte cómo utiliza el gobierno el lenguaje, lo cierto es que nos va a costar tiempo y esfuerzo entender cómo va a ser nuestro día a día a partir de la nueva normalidad.. qué comercios pueden abrir, si hay que pedir cita previa antes, en qué terraza de bar tendré que reservar con antelación para cuando lleguemos a la fase 1, etc. Estamos ante una nueva realidad como consecuencia del virus que no se nos debería olvidar por muchas imágenes que veamos de gente saliendo a las calles a hacer deporte o a pasear en las franjas horarias habilitadas para tal uso.

El enemigo sigue estando ahí, todavía no hemos acabado con él y aunque vamos ganando algunas batallas, la guerra aún no ha terminado.

Quizás en breve podamos reunirnos de nuevo con la familia y los amigos y hablar del virus como de viejas batallitas con las que amenizar las veladas pero hay algo más, y es la economía. El daño ya está hecho.. las nuevas previsiones macroeconómicas que el Ejecutivo ha enviado a Bruselas son para echarse a temblar, una caída del PIB en 2020 del 9,2% en el mejor de los escenarios. No sé si cuando esto acabe volveremos a la nueva normalidad o a la de antes, porque ya no sé qué será la normalidad o qué entenderemos por normalidad, lo que sí sé es que nuestra vida ha cambiado y cambiará, ¿a mejor? Lo dudo.