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Teletrabajo, turismo y pueblo

Rubén Gil

Que el teletrabajo ha venido para quedarse por culpa o gracias al coronavirus nadie lo duda. Principalmente será una realidad en grandes compañías como Shopify o Twitter que ya han anunciado que con Covid o sin Covid la mayor parte de sus empleados no volverán a pisar por la oficina.

El teletrabajo será por tanto permanente y puede ser una oportunidad para que el turismo también lo sea. Si esos empleados pueden trabajar desde cualquier parte del mundo, ¿por qué no elegir España para hacerlo los 365 días del año? Tenemos sol, buen clima, calidad de vida y una ley Beckham que reduce la carga fiscal de los extranjeros que vienen a España con rentas por encima de los 60.000 euros al año.

Además el empleo deslocalizado abre una magnífica oportunidad para el desarrollo del mundo rural. Muchos empleados pueden optar por irse a trabajar al pueblo con un salario adaptado a sus nuevas condiciones. Vivir y trabajar en el campo con menos costes y otro ritmo de vida. ¿Quién no se plantearía al menos la posibilidad de poder trabajar en cualquier parte del mundo aunque fuera a costa de cobrar menos?

Pero para que el teletrabajo sirva para generar un turismo permanente y como motor del mundo rural, el Gobierno debe potenciar la imagen de España como destino seguro y atractivo para esos trabajadores, y trabajar de la mano de las grandes compañías de telecomunicaciones para dotar de infraestructuras y buena conexión a la red a la España vaciada. Convertir un problema en una oportunidad.