PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, y la primera dama, Melania Trump, visitan el Santuario Nacional de San Juan Pablo II, en Washington, DC, EE. UU. el 2 de junio de 2020. EFE / EPA / CHRIS KLEPONIS / POOL

El mundo mira a Estados Unidos

Paul Mielgo

Una semana después de la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco de Minneapolis, el mundo entero pone el foco en Estados Unidos.

El trágico episodio ha despertado los fantasmas del racismo y la brutalidad policial en un país donde la desigualdad entre la población negra y la blanca se agranda, con la destrucción de millones de empleos y pequeñas empresas como consecuencia del Covid-19.

El jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Josep Borrell, ha dicho estar “conmocionado y horrorizado” por lo ocurrido, calificándolo “un abuso de poder” y justificando las protestas pacíficas. En las antípodas, el gobierno de Australia pide explicaciones por la agresión por parte de la policía a un equipo de periodistas australianos que cubría las manifestaciones.

Las imágenes que dan la vuelta al mundo  muestran a los manifestantes siendo golpeados, gaseados o impactados por balas de goma, o coches de policía atropellando a la multitud. Las protestas por la muerte de Floyd traspasan las fronteras de Estados Unidos. Desde España hasta Kenia, pasando por Nueva Zelanda, Alemania o Reino Unido, cientos de personas reclaman la igualdad bajo el lema ‘Black Lives Matter’ (‘las vidas de los negros importan’).

El presidente Donald Trump ha pedido a los gobernadores y alcaldes de Estados Unidos que pongan fin a los “disturbios y la anarquía” y amenaza con desplegar el Ejército si los estados o las ciudades se niegan a tomar las medidas necesarias para “defender la vida y la propiedad”. La línea dura de Trump contra lo que él considera saqueadores y terroristas preocupa a la comunidad internacional. Y también está jugando a favor de los enemigos de Estados Unidos.

El presidente Recep Tayyip Erdogan, que ha reprimido la disidencia en Turquía, ha condenado el “enfoque racista y fascista” que condujo a la muerte de Floyd. La embajada de Rusia, se ha permitido incluso instar a Washington a garantizar la “seguridad y el trabajo de los periodistas”, algo que Moscú no predica con el ejemplo. Irán ha comparado la técnica de “rodilla en el cuello” que utilizó el policía para asfixiar a Floyd con las sanciones de “máxima presión” de Estados Unidos al régimen de Teherán.

Los medios estatales de China responden envalentonados después de meses de críticas por la represión de las protestas pro democracia en Hong Kong. La revuelta social en Estados Unidos ha puesto en jaque el liderazgo de Trump y su posibilidad de ser reelegido en las presidenciales de noviembre.