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Suecia paga un elevado precio por crecer

Paul Mielgo

La economía sueca creció en el primer trimestre, mientras que muchos otros países han entrado oficialmente en recesión, lo que alimenta el debate sobre la estrategia a seguir para atajar la propagación del Covid-19.

La nación escandinava ha optado por medidas menos drásticas que en el resto de Europa para gestionar la pandemia, pero el enfoque temerario del gobierno socialdemócrata de Stefen Löfven ha dado como resultado una tasa de mortalidad más elevado que en otros países con restricciones más severas. Además el gobierno de Estocolmo reconocía recientemente que la economía sufriría en todo 2020 su peor contracción desde la II Guerra Mundial.

De enero a marzo, el PIB sueco se expandió un 0,1% respecto al último trimestre de 2019. Suecia registra 4.266 muertes por coronavirus hasta la fecha, lo que se traduce en 41 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, comparado con un ratio de 10 en la vecina Dinamarca, según datos de la Universidad Johns Hopkins. Las autoridades suecas se han visto forzadas a revisar su estrategia, aunque su sistema sanitario no corre riesgo de colapsar.

Los gimnasios, escuelas, restaurantes y tiendas del país han permanecido abiertos durante la crisis y el gobierno ha querido confiar en la responsabilidad de los ciudadanos para mantener el distanciamiento social. Las autoridades sanitarias del país sostienen que este modelo está diseñado para hacer frente a una crisis de salud a largo plazo y que una reclusión severa no es sostenible. Pero esta política se está cobrando un precio muy alto con un creciente número de vidas y está alertando a otros países de la Unión Europea que empiezan a abrir sus fronteras.