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Ya nadie se acuerda del Brexit

Paul Mielgo

Cuando Boris Johnson se jactó el año pasado de haber conseguido el Brexit, la Unión Europea (UE), exhausta con las negociaciones del divorcio, lo aceptó de buen grado.

Ahora lo último que necesita Bruselas es que vuelva este tipo de distracción. El recuerdo del Reino Unido como miembro de la UE ya queda lejano, y ahora toca centrarse en cosas más prioritarias, como abordar la peor recesión desde la II Guerra Mundial.

Pero el espinoso asunto del Brexit sigue ahí. Las negociaciones sobre la relación futura se reanudarán la próxima semana y ambas partes siguen muy distanciadas, con el consiguiente riesgo de una ruptura. Lejos quedó aquella montaña rusa de los últimos años cuando el Brexit parecía dominarlo todo y amenazaba con detonar una crisis existencial. Sin embargo, todavía queda trabajo por hacer.

El acuerdo de retirada alcanzado con Johnson el año pasado, dice muy poco de cuál será la futura relación del Reino Unidos con la UE, salvo que se ha fijado un periodo de transición hasta finales de 2020 para negociar el próximo acuerdo. Los contactos se han mantenido desde marzo, a pesar de las restricciones del coronavirus, y las partes no han acercado posturas.

A principios de este mes, el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, dijo que “no es optimista”. Sin un acuerdo antes del 31 de diciembre, el comercio británico se enfrentará a nuevos aranceles de la UE por primera vez en décadas.